Sólo combatiendo la ignorancia, que hace que las impresiones superficiales nos confundan, podemos deshacernos de estas opiniones negativas sobre otras formas de hablar.
Hoy en día sabemos que la diversidad de las lenguas no proviene de castigo divino alguno. Sabemos que las lenguas van cambiando y van dando origen a otras lenguas.
Cuando oímos hablar nuestro idioma con aceptable corrección a una persona cuya primera lengua es diferente de la nuestra, tendemos a creer que no le cuesta esfuerzo, que para ella es algo natural. Pero no es así; excepto en los casos del bilingüismo, esa segunda lengua es menos natural que la lengua nativa y cuesta más o menos esfuerzo expresarse en ella.
La cuestión de la facilidad o dificultad de aprender lenguas es un problema de mentalidad y de educación. En general, mucha gente está educada para no prestar la más mínima atención a la diversidad lingüística. Es esa gente se le va a hacer muy cuesta arriba enfrentarse al aprendizaje de una lengua segunda. Nuestra supuesta dificultad para aprender lenguas segundas proviene del hecho de que el sistema educativo que hemos tenido los españoles durante muchos años ha vuelto la espalda al conocimiento y aceptación de la diversidad lingüística de nuestro propio país; aún hoy hay mucho que arreglar en ese aspecto. Estamos demasiado acostumbrados todavía hoy dia a que sean los demás los que hablen nuestra lengua y no nosotros la suya.
Existen muchos prejuicios sobre la facilidad o dificultad de las lenguas; la mayor parte de las veces, estos juicios se realizan desde la lengua o lenguas que se conocen y por tanto han de relativizarse a ellas y nunca tomarse como juicios de validez general. El portugués y el italiano son lenguas fáciles de aprender para un español si las comparamos con el neerlandés y el polaco. Pero del hecho de que para una persona que conozca el español sea más fácil el italiano que el polaco no se puede deducir que el italiano sea más fácil que el polaco. A una persona que conoce sólo el checo, el polaco le parece mucho más fácil que el italiano; para esta persona el checo es más fácil que el italiano. Tenemos dos juicios contradictorios. Para el hablante monolingüe de español, el italiano es más fácil que el polaco, pero para el hablante monolingüe de checo ocurre exactamente lo contrario. ¿Quién tiene razón? Los dos y ninguno. La dificultad de una lengua, entre otros factores, depende de su similitud con la lengua de la que se parte. Por ello una lengua no es dificil ni facil en términos absolutos, sino sólo en términos relativos, respecto de otra y otras lenguas que sirven de punto de partida.
Hay que decir que todas las lenguas tienen suficiente margen de seguridad para la realización de sus fonemas y que no se ha detectado ningún idioma en el que tal margen sea tan pequeño que la comunicación oral sea especialmente difícil.
Siempre ocurre que cuando una lengua parece muy sencilla desde un punto de vista, resulta ser complicada desde otro punto de vista. Todas las lenguas presentan un equilibrio entre la complicación y la simplicidad de sus componentes estructurales y no hay dos que sean idénticas en este aspecto. Cada lengua es una solución original a este problema del equilibrio entre componentes. Ese equilibrio es el justo para que sean aprendibles.
La cuestión de la aprendibilidad de las lenguas es crucial en este punto. Existe un filtro implacable que hace que las lenguas alcancen siempre dicho equilibrio y ese filtro no es otro que el de transmisión generacional. Las lenguas que no pueden transmitirse a través de la adquisición natural están condenadas a desaparecer, sencillamente porque al no formar parte de las lenguas de la herencia genética deben ser explícitamente aprendidas. Todas las lenguas humanas que conocemos son transmitidas o transmisibles naturalmente y , por tanto, en todas ellas se observa el equilibrio al que aludimos. Es evidente, pues, que no puede haber idiomas que no sean aprendibles dentro del periodo crítico, por una razón de pura selecciona natural no puede haber llegado a lo largo de los siglos o milenios hasta nosotros.cuando un idioma se muere es porque la comunidad que lo habla se muere o porque dicha comunidad adopta(casi siempre de modo obligado) otra lengua natural, pero no porque sea aprendible o difícil.
¿Qué nos enseña todo esto? Que las lenguas tienen una complejidad global muy similar, porque las complejidades en unos ámbitos se compensan con las simplicidades en otros y se obtiene siempre un equilibrio más o menos estable.
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